No se nos va a escapar un lagrimón, no.
No será por falta de ocasión, porque para fin de año, Navidades y otras yerbas, siempre hay motivos para recordar y ponerse meláncolico, amargarse con la familia y/o familiares cercanos-lejanos-políticos (táchese lo que no corresponda), y siempre nos brota la "mostaza".
Las Fiestas son un momento del año que nos duele en el bolsillo, pero además nos representa cierres, culminación, intentos frustrados, anhelos, y ganas inconfesas.
Pero, fundamentalmente, son un momento para no estar solo.
Es muy duro pasar las Fiestas solo, y brindar con el espejo, entre velas y turrones intactos.
Lo digo por experiencia.
Por éso, si hoy todavía te dura la calentura, la bronca, la murria, o como carajo quieras llamarlo, amigate con los tuyos, amigate con la vida, con la injusticia, con lo que odies, y dale una chance, una esperanza.
Un cheque en blanco, pagadero el año próximo.
Como si hiciéramos "borrón, y cuenta nueva".
Aunque las cuentas, entre el Debe y el Haber, siempre algo nos dejan de más (o de menos), vamos a confiar en los otros, y a permitirnos soñar en un mundo diferente.
Total, en unos días todos vuelven a garcar como de costumbre... pero, ¿quién te quita la tregua?
viernes, 19 de diciembre de 2008
lunes, 15 de diciembre de 2008
Sabiduría Urbana Pericriolla
Soy reiterativo: ya lo sé.
Pero en este recupero de la memoria colectiva que emprendí, Ustedes me dirán...
1) ¿Nunca utilizaron telarañas para cicatrizar las heridas, cuando eran chicos?
2) ¿Los "empachos" (atracones y digestión lenta) no se los curaban "de palabra" y con la cinta roja, midiendo y rezando alguna vieja del barrio?
3) La misma señora, seguramente, con un plato hondo lleno de aceite, nos decía muy seriamente (al formarse unos círculos concéntricos dentro del plato): "Vos estás ojeado"...
4) O sino, bostezos mediantes, confirmaban este diagnóstico, corriendo las madres a ponernos una cintita roja con un pedacito de coral para protegernos del "mal de ojo".
5) ¿Y las panzas de sapo para curar dolores de muelas?
6) ¿Y los tés, y los menjunjes, y los apliques, y las cataplasmas?
Parte de esa sabiduría urbana casi criolla venía de la experiencia, de los prejuicios, del conocimiento (y del desconocimiento del conocimiento académico, además) y se multiplicaban ante los ojos asombrados de quienes, siendo niños, éramos "pacientes" también...en todos los sentidos de la palabra.
Hoy, que nos atravezó la era de la información, que todo está al alcance del mouse...siguen vigentes estas mismas recetas, tal como la escuchamos de la abuela.
Pero en este recupero de la memoria colectiva que emprendí, Ustedes me dirán...
1) ¿Nunca utilizaron telarañas para cicatrizar las heridas, cuando eran chicos?
2) ¿Los "empachos" (atracones y digestión lenta) no se los curaban "de palabra" y con la cinta roja, midiendo y rezando alguna vieja del barrio?
3) La misma señora, seguramente, con un plato hondo lleno de aceite, nos decía muy seriamente (al formarse unos círculos concéntricos dentro del plato): "Vos estás ojeado"...
4) O sino, bostezos mediantes, confirmaban este diagnóstico, corriendo las madres a ponernos una cintita roja con un pedacito de coral para protegernos del "mal de ojo".
5) ¿Y las panzas de sapo para curar dolores de muelas?
6) ¿Y los tés, y los menjunjes, y los apliques, y las cataplasmas?
Parte de esa sabiduría urbana casi criolla venía de la experiencia, de los prejuicios, del conocimiento (y del desconocimiento del conocimiento académico, además) y se multiplicaban ante los ojos asombrados de quienes, siendo niños, éramos "pacientes" también...en todos los sentidos de la palabra.
Hoy, que nos atravezó la era de la información, que todo está al alcance del mouse...siguen vigentes estas mismas recetas, tal como la escuchamos de la abuela.
jueves, 16 de octubre de 2008
El Muertito
Por más que trato de ocultarlo, siempre aparece.
Se abre la puerta del placard, el cajón se desfonda y se cae todo, esa carpeta con data apareció AHI arriba, donde todos la pueden ver, o se nos cae entre los papeles de la billetera.
Cuando más tratamos de ocultar nuestros "muertos" (llámese nuestras vergüenzas, nuestro pasado o presente tortuoso), más nos enrostran nuestra miseria, la mantita corta que nos tapa la cabeza, pero nos deja a la vista los pies sucios.
Todos los tenemos, y son los hijos bastardos que nadie reconoce: el baldón, el aprobio, o la ignominia no sólo son palabras difíciles, son realidad que conjugamos como "Es un bajon".
Y te aseguro que se sobrevive; salís airoso, con la frente alta, pero internamente nos sentimos en falta, vemos el error y el detalle que nadie ve: el borde cachado, el zurcido invisible, la mancha indeleble no la saca ni "Mister Músculo".
Ojo! No está mal tener alguno de estos "muertitos": al fin y al cabo, evidencian que somos imperfectos, que estamos vivos (qué oximoron), y que todavía nos queda un largo camino de errores y aciertos por recorrer...
Se abre la puerta del placard, el cajón se desfonda y se cae todo, esa carpeta con data apareció AHI arriba, donde todos la pueden ver, o se nos cae entre los papeles de la billetera.
Cuando más tratamos de ocultar nuestros "muertos" (llámese nuestras vergüenzas, nuestro pasado o presente tortuoso), más nos enrostran nuestra miseria, la mantita corta que nos tapa la cabeza, pero nos deja a la vista los pies sucios.
Todos los tenemos, y son los hijos bastardos que nadie reconoce: el baldón, el aprobio, o la ignominia no sólo son palabras difíciles, son realidad que conjugamos como "Es un bajon".
Y te aseguro que se sobrevive; salís airoso, con la frente alta, pero internamente nos sentimos en falta, vemos el error y el detalle que nadie ve: el borde cachado, el zurcido invisible, la mancha indeleble no la saca ni "Mister Músculo".
Ojo! No está mal tener alguno de estos "muertitos": al fin y al cabo, evidencian que somos imperfectos, que estamos vivos (qué oximoron), y que todavía nos queda un largo camino de errores y aciertos por recorrer...
martes, 9 de septiembre de 2008
Compañeros de la vida
Nuestros compañeros, los que comparten esta calle, comen en Puerto Madero con tenedores de U$D 200.-, y cenan en la Villa 31 entre cartones.
Nuestros compañeros, los que viajan en esta vida con nosotros, toman vino de cajita, y fuman Dunhill.
Ellos, los que corren en pos de sueños, trabajan para vivir y viven para trabajar.
Los preciados amigos, los de arriba y los abajo, tienen anhelos, deseos, pérdidas y ganancias, cada cual en su mundo, cada cual en su horizonte.
Nuestros amados compañeros de barco, los que le pagan a Caronte por el viaje, están desnudos y fríos, tiesos como una tabla, sin vida en una morgue.
Y son más iguales que nunca.
Aunque uno se vaya en ataúd, y tenga deudos y herencias, y el otro deje el ejemplo, el carro y la necesidad.
Nuestros compañeros, los que viajan en esta vida con nosotros, toman vino de cajita, y fuman Dunhill.
Ellos, los que corren en pos de sueños, trabajan para vivir y viven para trabajar.
Los preciados amigos, los de arriba y los abajo, tienen anhelos, deseos, pérdidas y ganancias, cada cual en su mundo, cada cual en su horizonte.
Nuestros amados compañeros de barco, los que le pagan a Caronte por el viaje, están desnudos y fríos, tiesos como una tabla, sin vida en una morgue.
Y son más iguales que nunca.
Aunque uno se vaya en ataúd, y tenga deudos y herencias, y el otro deje el ejemplo, el carro y la necesidad.
jueves, 28 de agosto de 2008
Francotiradores
Nos apostamos detrás de una mesa de café, y disparamos.
Le damos con total impunidad y frescura al gobierno, a la familia, a los vecinos, a los compañeros de trabajo, a los amigos presentes y ausentes, al que pasó por la calle, a la mina que se parte, al bagayito; a lo pasado, lo presente, y lo futuro (no nos privamos de nada), a la coyuntura, y a la extructura; a lo consciente, a lo subconsciente y a lo inconsciente; al mensajero y al mensaje; al cuadrado de la hipotenusa, a la ensalada rusa, y a Vicente La Russa (El Preso); al negro, al blanco, y al gris; al par y al impar.
A todos, hasta a nosotros, que tan pulcro estábamos.
A nosotros, que nos encaramamos en nuestra torre de marfil, viendo equivocarse al mundo, mientras nuestro dedito índice (derecho e izquierdo, alternativamente, y de acuerdo al campo de visión elegida) va señalando como el cañón de un arma imaginaria, cargada de envidia, de odio y de impenetrable ineptitud, sus víctimas.
Tire, señor Licenciado, tres tiros por cinco mango. Y si son más, le fío.
Le damos con total impunidad y frescura al gobierno, a la familia, a los vecinos, a los compañeros de trabajo, a los amigos presentes y ausentes, al que pasó por la calle, a la mina que se parte, al bagayito; a lo pasado, lo presente, y lo futuro (no nos privamos de nada), a la coyuntura, y a la extructura; a lo consciente, a lo subconsciente y a lo inconsciente; al mensajero y al mensaje; al cuadrado de la hipotenusa, a la ensalada rusa, y a Vicente La Russa (El Preso); al negro, al blanco, y al gris; al par y al impar.
A todos, hasta a nosotros, que tan pulcro estábamos.
A nosotros, que nos encaramamos en nuestra torre de marfil, viendo equivocarse al mundo, mientras nuestro dedito índice (derecho e izquierdo, alternativamente, y de acuerdo al campo de visión elegida) va señalando como el cañón de un arma imaginaria, cargada de envidia, de odio y de impenetrable ineptitud, sus víctimas.
Tire, señor Licenciado, tres tiros por cinco mango. Y si son más, le fío.
viernes, 22 de agosto de 2008
Elogio de la Ignorancia
Bienaventurados los que no saben, ni les interesa.
De ellos será el gobierno, el poder y la gloria, alcanzada de culo y agarrada de los pelos.
Loados los pobres de ideas: el tiempo (que todo lo pierde), los enaltecerá, dándole escaños a sus hijos, y propiedades (imposibles de adquirir con sus sueldos) a sus nietos.
Gracias a los lelos, atontados y estulticios hijos de Abel, los de Caín soportamos injurias gratuitamente, porque se valora la perseverancia antes que la creatividad, la fidelidad antes que la conciencia, la supina obediencia al noble disenso.
Para los que duermen despiertos sin soñar, apelmazados cerebros de caños y sueños chiquitos, les digo: disfruten, que a la vuelta dan tortas.
Disfruten ser inconscientes, que sus frentes se adornarán de percheros, mientras su media naranja disfruta de la vida que le privan (y que nosotros suministramos en varias posturas, inclusive ESA que te niegan consistentemente).
Alivien su carga en nuestros hombros, que cuando vengan a reclamarla... MINGA! te vamos a dar.
He dicho.
Que el que avisa no es traidor.
De ellos será el gobierno, el poder y la gloria, alcanzada de culo y agarrada de los pelos.
Loados los pobres de ideas: el tiempo (que todo lo pierde), los enaltecerá, dándole escaños a sus hijos, y propiedades (imposibles de adquirir con sus sueldos) a sus nietos.
Gracias a los lelos, atontados y estulticios hijos de Abel, los de Caín soportamos injurias gratuitamente, porque se valora la perseverancia antes que la creatividad, la fidelidad antes que la conciencia, la supina obediencia al noble disenso.
Para los que duermen despiertos sin soñar, apelmazados cerebros de caños y sueños chiquitos, les digo: disfruten, que a la vuelta dan tortas.
Disfruten ser inconscientes, que sus frentes se adornarán de percheros, mientras su media naranja disfruta de la vida que le privan (y que nosotros suministramos en varias posturas, inclusive ESA que te niegan consistentemente).
Alivien su carga en nuestros hombros, que cuando vengan a reclamarla... MINGA! te vamos a dar.
He dicho.
Que el que avisa no es traidor.
jueves, 14 de agosto de 2008
Qué ponemos cuándo no tenemos nada para poner?
Uno de los terrores más grandes (y base de lagunas, lagos y mares de nada en la cabeza de miles de periodistas, redactores, copys, y otras yerbas escritas) es tener la obligación de escribir (aunque sea un billete, un boleto, una esquela, algo), y que la inspiración haya pasado de largo.
Lo grave es cuando no regresa.
Y el tiempo pasa, y apremia.
Y sin escritos no hay paga.
Y sin paga, combustible integral para esta máquina humana.
Y las cuentas se acumulan, una y una tras otra, sin solución de avanzar.
Un día, nos alumbramos.
Y salen disparadas como chorros las manos sobre el teclado, chuequeando entre las letras, para no perder ni un gramo, ni un ápice de inspiración.
Y la sequía que vuelve.
Las tardes que transcurren, lentas, en la suave indolencia de ver el rayo de sol que transparenta esa cortina mal cerrada, con el polvo que danza en espirales profundas, tranquilas, laxas, aburridas.
Y pasa el día, y anoche, y el ansia crece... pero no llueven las ideas.
Que linda analogía: el agua como creadora, como la inspiración.
Y bue, entre tantas palabras, algo pusimos, no?
Lo grave es cuando no regresa.
Y el tiempo pasa, y apremia.
Y sin escritos no hay paga.
Y sin paga, combustible integral para esta máquina humana.
Y las cuentas se acumulan, una y una tras otra, sin solución de avanzar.
Un día, nos alumbramos.
Y salen disparadas como chorros las manos sobre el teclado, chuequeando entre las letras, para no perder ni un gramo, ni un ápice de inspiración.
Y la sequía que vuelve.
Las tardes que transcurren, lentas, en la suave indolencia de ver el rayo de sol que transparenta esa cortina mal cerrada, con el polvo que danza en espirales profundas, tranquilas, laxas, aburridas.
Y pasa el día, y anoche, y el ansia crece... pero no llueven las ideas.
Que linda analogía: el agua como creadora, como la inspiración.
Y bue, entre tantas palabras, algo pusimos, no?
lunes, 4 de agosto de 2008
Sanata de Luna
Parafraseando a la inmortal obra de Schumann, quien dijo "Nadie es lo que parece, y menos en estas condiciones, che", los argentinos (no todos, pero si una amplia mayoria, que abarca a casi el 100%) tienen condiciones innatas para la sanata.
Para aquel que no conozca esta sublime condición de la improvisación asistida, se denomina "sanata" al discurso inarticulado pero armónico del protagonista (o de quien desea serlo) de una conversación, la cual puede abarcar el ancho del abanico de intereses de la reunión.
La cotización del dolar, la existencia de Dios, el gol de Maradona a los ingleses en el '86 (el primero), la teoría de la relatividad de Albert Einstein, o el virtuosismo de Daniel Baremboin, pasan raudamente (previo salto al vacio desde la imaginación del emisor del mensaje) para ocupar ese espacio de protagonismo que se quiere ganar, a costa de la verdad muchas veces, pero sin que falte la imaginación al poder y rienda de cada argumentación.
Teorías perimidas, discursos hilarantes, ocurrencias, dichos campestres, máximas de los emperadores romanos, o simples chistes de salón, son y han sido recursos lícitos para la sanata, en la cual lo ilícito sería (bajo esta misma consideración) el apoyo de las citas y sus referencias ciertas, el basamento de lo afirmado bajo método científico, elaborando teorías, hipótesis, y empíricas conclusiones.
Pero ésto le quitaría la magia, y la sanata (como su hermano del campo pampeano, el bolazo) son hijos naturales de esta tierra que, como la andaluza, lo tiene todo, a falta de nada.
Como podrán imaginar, todo lo dicho... es sanata.
Para aquel que no conozca esta sublime condición de la improvisación asistida, se denomina "sanata" al discurso inarticulado pero armónico del protagonista (o de quien desea serlo) de una conversación, la cual puede abarcar el ancho del abanico de intereses de la reunión.
La cotización del dolar, la existencia de Dios, el gol de Maradona a los ingleses en el '86 (el primero), la teoría de la relatividad de Albert Einstein, o el virtuosismo de Daniel Baremboin, pasan raudamente (previo salto al vacio desde la imaginación del emisor del mensaje) para ocupar ese espacio de protagonismo que se quiere ganar, a costa de la verdad muchas veces, pero sin que falte la imaginación al poder y rienda de cada argumentación.
Teorías perimidas, discursos hilarantes, ocurrencias, dichos campestres, máximas de los emperadores romanos, o simples chistes de salón, son y han sido recursos lícitos para la sanata, en la cual lo ilícito sería (bajo esta misma consideración) el apoyo de las citas y sus referencias ciertas, el basamento de lo afirmado bajo método científico, elaborando teorías, hipótesis, y empíricas conclusiones.
Pero ésto le quitaría la magia, y la sanata (como su hermano del campo pampeano, el bolazo) son hijos naturales de esta tierra que, como la andaluza, lo tiene todo, a falta de nada.
Como podrán imaginar, todo lo dicho... es sanata.
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Homenaje a Fidel Pintos,
un Maestro
jueves, 24 de julio de 2008
Sueños e Ilusiones Inc.
Ya sé que lo mío es una voz que grita en el desierto.
Ya sé que mi reclamo es estéril, y no abriga esperanzas en su razón.
Pero no puedo dejar de decirlo. NO puedo.
Nos empaquetan (y empaquetamos solos, no vamos a negarlo ahora) y compramos vanos espejitos de colores, ilusiones y alegrías efímeras, sin sustento, sólo por el placer de pensarnos mejores, de suponernos más felices, de creer al alcance de la mano un futuro más interesante, no un folletín de barrio, y que ese porvenir se encuentra dentro de la última cerveza / máquina de afeitar / automóvil / crema, etc.
Cuando te digo ésto, en la radio dicen que una chica de apenas 13 años se descerrajó un tiro en el pecho porque no se sentía felíz, porque estaba cansada, porque no quería que la jodieran más.
¿Cómo podemos pensar siquiera en sueños reales, en ilusiones tangibles, cuando quienes tienen todo para creer, no pueden (no los deja la realidad) hacerlo?
¿Cómo suponer que algo de éso que aspiramos (y no hablo de la mierda que obnubila) emana de una base cierta, de un presente estimado, y no de la fábrica de figuritas estiradas para el consumo?
No son los medios, no, ése el planteo sencillo, los que tienen la culpa.
La culpa la tenemos nosotros (cada cual en lo suyo), al dar vuelta la cara al pibe que nos pide, cuando vemos al viejo que nos necesita, cuando nos escapamos de nuestra casa que nos ahoga, de la familia que agobia, de las preguntas que no tenemos ganas de responder.
¿Hace falta más para despertarnos a la vida real? Y no representa vivir la tristeza del presente, sino agradecer la lucecita tenue en tanta oscuridad que nos dá el futuro.
Que nos dejen soñar, que nos animemos a soñar, que no nos corten las alas (o las piernas, o las manos), y que no nos empaqueten la esperanza en cómodas cuotas.
Ya sé que mi reclamo es estéril, y no abriga esperanzas en su razón.
Pero no puedo dejar de decirlo. NO puedo.
Nos empaquetan (y empaquetamos solos, no vamos a negarlo ahora) y compramos vanos espejitos de colores, ilusiones y alegrías efímeras, sin sustento, sólo por el placer de pensarnos mejores, de suponernos más felices, de creer al alcance de la mano un futuro más interesante, no un folletín de barrio, y que ese porvenir se encuentra dentro de la última cerveza / máquina de afeitar / automóvil / crema, etc.
Cuando te digo ésto, en la radio dicen que una chica de apenas 13 años se descerrajó un tiro en el pecho porque no se sentía felíz, porque estaba cansada, porque no quería que la jodieran más.
¿Cómo podemos pensar siquiera en sueños reales, en ilusiones tangibles, cuando quienes tienen todo para creer, no pueden (no los deja la realidad) hacerlo?
¿Cómo suponer que algo de éso que aspiramos (y no hablo de la mierda que obnubila) emana de una base cierta, de un presente estimado, y no de la fábrica de figuritas estiradas para el consumo?
No son los medios, no, ése el planteo sencillo, los que tienen la culpa.
La culpa la tenemos nosotros (cada cual en lo suyo), al dar vuelta la cara al pibe que nos pide, cuando vemos al viejo que nos necesita, cuando nos escapamos de nuestra casa que nos ahoga, de la familia que agobia, de las preguntas que no tenemos ganas de responder.
¿Hace falta más para despertarnos a la vida real? Y no representa vivir la tristeza del presente, sino agradecer la lucecita tenue en tanta oscuridad que nos dá el futuro.
Que nos dejen soñar, que nos animemos a soñar, que no nos corten las alas (o las piernas, o las manos), y que no nos empaqueten la esperanza en cómodas cuotas.
domingo, 20 de julio de 2008
A mis amigos (dixit Alberto Cortés...)
A los que les adeudo la ternura, y también alguna gauchada a la espera de devolución (en algún momento llegará).
A los que me acerca el afecto, y me sobreponen la distancia.
A los que me quieren bien, y a los que me respetan.
A los que no nombro, y que están allí siempre, en mi memoria.
A los presentes, a los vivos y a los muertos.
A los ausentes con aviso, y a los que se olvidaron de anunciarse.
A los que te caen a la búsqueda del mate, que se arma al toque, sin otra razón (o sólo por esa razón, por estar).
A los que recuerdan tus gustos y preferencias, y a los que nunca se enterarán.
A todos, los que siguen en el camino, y a los que dejé en la banquina, o en el tiempo.
Muchas gracias por regalarme (y permitir devolverles) su amistad.
Gracias.
A los que me acerca el afecto, y me sobreponen la distancia.
A los que me quieren bien, y a los que me respetan.
A los que no nombro, y que están allí siempre, en mi memoria.
A los presentes, a los vivos y a los muertos.
A los ausentes con aviso, y a los que se olvidaron de anunciarse.
A los que te caen a la búsqueda del mate, que se arma al toque, sin otra razón (o sólo por esa razón, por estar).
A los que recuerdan tus gustos y preferencias, y a los que nunca se enterarán.
A todos, los que siguen en el camino, y a los que dejé en la banquina, o en el tiempo.
Muchas gracias por regalarme (y permitir devolverles) su amistad.
Gracias.
lunes, 7 de julio de 2008
Miradas frente al mar
Que prodigio poder venir a trabajar todos los días, y mirar el mar.
Ver la enorme amplitud, que se devora tu mirada en el horizonte, y más allá.
Tratar de percibir, entre los verdes azulados, los grises y el blanco de la espuma, perfiles en la lejanía, antiguos barcos que trajinan en la memoria.
Dejar llevar la vista, y pensar con los ojos, y más, cada vez más, que la distancia es un espacio en expansión, que el cielo y el mar se unen allá lejos, donde parece que se desdibuja el límite entre la tierra y el agua.
Y cada mañana veo este lienzo que Dios pinta, cada día, cada amanecer, cada instante.
Ahora llueve. Y el agua cae sobre el agua y la arena, y nada importa. La dulce melancolía nos embarga, es como un perfume dulzón y seductor, que enlaza, infecta y se inmiscuye dentro, en ese lugar interno donde existe el verdadero corazón, el de los sentimientos.
Ver la enorme amplitud, que se devora tu mirada en el horizonte, y más allá.
Tratar de percibir, entre los verdes azulados, los grises y el blanco de la espuma, perfiles en la lejanía, antiguos barcos que trajinan en la memoria.
Dejar llevar la vista, y pensar con los ojos, y más, cada vez más, que la distancia es un espacio en expansión, que el cielo y el mar se unen allá lejos, donde parece que se desdibuja el límite entre la tierra y el agua.
Y cada mañana veo este lienzo que Dios pinta, cada día, cada amanecer, cada instante.
Ahora llueve. Y el agua cae sobre el agua y la arena, y nada importa. La dulce melancolía nos embarga, es como un perfume dulzón y seductor, que enlaza, infecta y se inmiscuye dentro, en ese lugar interno donde existe el verdadero corazón, el de los sentimientos.
viernes, 4 de julio de 2008
"Qué lo pario, Mendieta, esta gente que habla" (Feliz Día del Locutor)
Parafraseando al Inodoro Pereyra (que hoy en día debe estar haciendo piquete tardío en la tranquera del Cielo), somos gente que habla.
Y en el hablar (correctamente, con respeto y responsabilidad) hemos claudicado sueños fáciles, oportunidades descartables, el "paso al lado oscuro" a lo Darth Vader, el dejarnos llevar antes que ser quienes eligen ir.
Desde aquella Resolución 631 (gracias por el recuerdo), hasta terminar la carrera y encontrar la desregulación de nuestro noble oficio como "regalito", imagino que tanto Ustedes como yo hemos recorrido un camino similar, con mucho amargo... y un dulcesito perdido, por ahi.
A esta altura, con la experiencia ganada en 15 años de aprendizaje, nos reencontramos con la frescura, inocencia (e inconciencia) de ayer, y me llena de orgullo verlos (vernos) así.
Gracias por recuperar, entre los recuerdos, la dignidad de lo que somos, y no pueden usurpar.
Feliz día del Locutor, colegas, compañeros y amigos.
Y en el hablar (correctamente, con respeto y responsabilidad) hemos claudicado sueños fáciles, oportunidades descartables, el "paso al lado oscuro" a lo Darth Vader, el dejarnos llevar antes que ser quienes eligen ir.
Desde aquella Resolución 631 (gracias por el recuerdo), hasta terminar la carrera y encontrar la desregulación de nuestro noble oficio como "regalito", imagino que tanto Ustedes como yo hemos recorrido un camino similar, con mucho amargo... y un dulcesito perdido, por ahi.
A esta altura, con la experiencia ganada en 15 años de aprendizaje, nos reencontramos con la frescura, inocencia (e inconciencia) de ayer, y me llena de orgullo verlos (vernos) así.
Gracias por recuperar, entre los recuerdos, la dignidad de lo que somos, y no pueden usurpar.
Feliz día del Locutor, colegas, compañeros y amigos.
lunes, 30 de junio de 2008
"Nos veremos otra vez..."
Como decía el tema de Lebón, nos veremos otra vez.
"Nos estamos viendo!" siempre decimos, aunque sepamos que pasaremos días, meses, años antes de vernos.
A veces no es el "verse" físico: es nomás el pensarse, visualizarse a la distancia, imaginar al otro como si estuviera junto a nosotros.
Entre los que nos está juntando Viviana, entre los sobrevivientes del ISET Nº 18 "20 de Junio", la primera promoción de Locutores Nacionales de la ciudad de Rosario, tenemos esa alegría del reencuentro, esa sensación de adrenalina manejada y hormiguitas en el estómago cada vez que llega un nuevo mail, esperando ver dónde nos dejó la vida.
Pucha, que 15 años son un montón de tiempo.
Qué mentira ésa del tango, "que 20 años no es nada".
No lo serán si no te pasó nada en 20 años.
Pero si viviste, ¿cuánta gente conociste, cuántas manos estrechaste, cuántos labios besaste, cuántas promesas y certezas, juramentos y alianzas, han pasado por tu vida, con gloria o con pena?
15 años es un montón de tiempo, chicos.
(Y ya decirnos "chicos" es abusar del tiempo).
"Nos estamos viendo!" siempre decimos, aunque sepamos que pasaremos días, meses, años antes de vernos.
A veces no es el "verse" físico: es nomás el pensarse, visualizarse a la distancia, imaginar al otro como si estuviera junto a nosotros.
Entre los que nos está juntando Viviana, entre los sobrevivientes del ISET Nº 18 "20 de Junio", la primera promoción de Locutores Nacionales de la ciudad de Rosario, tenemos esa alegría del reencuentro, esa sensación de adrenalina manejada y hormiguitas en el estómago cada vez que llega un nuevo mail, esperando ver dónde nos dejó la vida.
Pucha, que 15 años son un montón de tiempo.
Qué mentira ésa del tango, "que 20 años no es nada".
No lo serán si no te pasó nada en 20 años.
Pero si viviste, ¿cuánta gente conociste, cuántas manos estrechaste, cuántos labios besaste, cuántas promesas y certezas, juramentos y alianzas, han pasado por tu vida, con gloria o con pena?
15 años es un montón de tiempo, chicos.
(Y ya decirnos "chicos" es abusar del tiempo).
jueves, 26 de junio de 2008
Objeto, persona, remitente
Saludos, saudades, recuerdos.
Composición Tema (2 puntos) "La Vaca"; lugares comunes, chistes que se entienden.
Si te reís, es con vos, no de vos.
Las chicas buenas nunca se portan mal, ni siquiera cuando tienen ganas.
Los chicos buenos no se ensucian, ni siquiera cuando hace falta.
Mirás fotos, y se te pone la garganta hecha un nudo.
Te levantás de noche, y no reconocés al tipo que le afeitas la barba en el espejo.
Sos proveedor, consejero, confidente, hinchapelota, el amor de la vida, y el salame de... (completar condición civil).
Somos, además de ser y respirar, objetos, personas, remitentes y destinatarios de amores, odios, cartas y desencuentros.
De noticias y secretos, de conocimiento e bruta ignorancia.
Pero sabemos que somos.
¿Es bueno, no?
Composición Tema (2 puntos) "La Vaca"; lugares comunes, chistes que se entienden.
Si te reís, es con vos, no de vos.
Las chicas buenas nunca se portan mal, ni siquiera cuando tienen ganas.
Los chicos buenos no se ensucian, ni siquiera cuando hace falta.
Mirás fotos, y se te pone la garganta hecha un nudo.
Te levantás de noche, y no reconocés al tipo que le afeitas la barba en el espejo.
Sos proveedor, consejero, confidente, hinchapelota, el amor de la vida, y el salame de... (completar condición civil).
Somos, además de ser y respirar, objetos, personas, remitentes y destinatarios de amores, odios, cartas y desencuentros.
De noticias y secretos, de conocimiento e bruta ignorancia.
Pero sabemos que somos.
¿Es bueno, no?
miércoles, 18 de junio de 2008
Una apuesta
Apueste: la vida es juego.
Es quedar suspendido, a la volundad de azar, a la espera de una decisión que no nos pertenece, abandonándonos al otro, o a la nada.
Creyendo que algo determina el futuro, y nosotros con nuestras acciones, podemos modificarlos (siempre recuerdo el cuento de Borges sobre la Loteria Babilónica), avanzamos por la vida, sin tener verdadera conciencia del "libre albedrío", de no sabernos dueños de cada acción y sus consecuencias, pensando que todo tiene un sino mágico, un destino que va más allá de nuestras presunciones.
¿Y qué apostamos, sino tenemos más que tiempo, y vida, y más tiempo (finito, escaso, pobre tiempo)?
Al fin y al cabo, si el tiempo es dinero, no dejamos de "timbear": de jugarnos la fichita de dos pesos, de las cabezas, los 10 y los premios, de la Nacional, la Bonaerense y Montevideo, de seguir en los números aleatorios y perplejos las alternativas que nos cambian la vida: pasar de ser "un triste pelagatos" a "ese culón que ganó la lotería".
Es quedar suspendido, a la volundad de azar, a la espera de una decisión que no nos pertenece, abandonándonos al otro, o a la nada.
Creyendo que algo determina el futuro, y nosotros con nuestras acciones, podemos modificarlos (siempre recuerdo el cuento de Borges sobre la Loteria Babilónica), avanzamos por la vida, sin tener verdadera conciencia del "libre albedrío", de no sabernos dueños de cada acción y sus consecuencias, pensando que todo tiene un sino mágico, un destino que va más allá de nuestras presunciones.
¿Y qué apostamos, sino tenemos más que tiempo, y vida, y más tiempo (finito, escaso, pobre tiempo)?
Al fin y al cabo, si el tiempo es dinero, no dejamos de "timbear": de jugarnos la fichita de dos pesos, de las cabezas, los 10 y los premios, de la Nacional, la Bonaerense y Montevideo, de seguir en los números aleatorios y perplejos las alternativas que nos cambian la vida: pasar de ser "un triste pelagatos" a "ese culón que ganó la lotería".
martes, 10 de junio de 2008
El incendio más grande del mundo
Todo comenzó como un pequeño fuego.
Casi amigable, delicado a punto que una brisa fuerte lo podría apagar, deliciosamente hipnótico como todos los fuegos, convocando alrededor de las brasas y las llamas.
Imperceptiblemente, comenzó a avivarse, y tomó los pastos cercanos, lamió los troncos secos, las briznas de hierba, la fragante turba, las hojas caídas, los alrededores.
Luego siguió con las prendas sueltas, los muebles cercanos y caídos en esta huída del cálido pavor, las vigas de la casa mientras el humo pugna por salir desde las ventanas, a través de cada hueco posible o creado por la voracidad del fuego.
Y de repente una explosión, un espasmo en el aire, una violenta pulsión por abarcar todos los espacios, todos, aturdiendo y atravezando la cercanía, mientras el humo negro y espeso quemó el caucho, la goma, el plástico, la basura, y el olor dulcemente repugnante y vomitivo de la carne quemada imprime su impronta en nuestro olfato.
Y nadie pudo detenerlo. Se quemaron tus intenciones, los futuros posibles, las alternativas, las ganas y las pasiones (ésas se quemaron temprano), las mías y las otras, todos y todas, ya sin vuelta, se quemaron.
Y no quedaron ni lágrimas para lamentar (el calor las llevó también), nada queda ni quedará sobre la tierra yerma, sobre este paraíso perdido de cenizas y rescoldos.
Así fue el incendio más grande del mundo, que comenzó mi amor por vos.
Casi amigable, delicado a punto que una brisa fuerte lo podría apagar, deliciosamente hipnótico como todos los fuegos, convocando alrededor de las brasas y las llamas.
Imperceptiblemente, comenzó a avivarse, y tomó los pastos cercanos, lamió los troncos secos, las briznas de hierba, la fragante turba, las hojas caídas, los alrededores.
Luego siguió con las prendas sueltas, los muebles cercanos y caídos en esta huída del cálido pavor, las vigas de la casa mientras el humo pugna por salir desde las ventanas, a través de cada hueco posible o creado por la voracidad del fuego.
Y de repente una explosión, un espasmo en el aire, una violenta pulsión por abarcar todos los espacios, todos, aturdiendo y atravezando la cercanía, mientras el humo negro y espeso quemó el caucho, la goma, el plástico, la basura, y el olor dulcemente repugnante y vomitivo de la carne quemada imprime su impronta en nuestro olfato.
Y nadie pudo detenerlo. Se quemaron tus intenciones, los futuros posibles, las alternativas, las ganas y las pasiones (ésas se quemaron temprano), las mías y las otras, todos y todas, ya sin vuelta, se quemaron.
Y no quedaron ni lágrimas para lamentar (el calor las llevó también), nada queda ni quedará sobre la tierra yerma, sobre este paraíso perdido de cenizas y rescoldos.
Así fue el incendio más grande del mundo, que comenzó mi amor por vos.
viernes, 6 de junio de 2008
Falsas Citas
Una investigación médica argentina (de reciente data) ha comprobado la condición venenosa y mortal de la tradicional combinación "sandia con vino". Luego de una profusa ingesta de esta fruta (pronunciada "sándia", de acuerdo al dialecto local) a la sombra de los árboles, los científicos (provenientes de la Universidad Nacional y Popular de la Nueva Argentina, dependiente del Ministerio del Exterior y Culto) se abocaron a la riesgosa tarea de aliviar la carga de dos bidones de vino patero de la isla.
Tras el ingreso del líquido brebaje, las primeras impresiones fueron "Está caliente..." (en relación a la temperatura del vino); "está espeso..." (por la calidad del caldo vinoso); y finalmente "está frito!" (por la constatación in situ del óbito de uno de los investigadores, ipso facto).
Con esta determinante prueba científica, siguiendo los más estrictos protocolos de investigación, se ha develado un acuciante inquietud que atormentara a millones de argentinos hasta la fecha.
Qué lo pario, Mendieta.
Tras el ingreso del líquido brebaje, las primeras impresiones fueron "Está caliente..." (en relación a la temperatura del vino); "está espeso..." (por la calidad del caldo vinoso); y finalmente "está frito!" (por la constatación in situ del óbito de uno de los investigadores, ipso facto).
Con esta determinante prueba científica, siguiendo los más estrictos protocolos de investigación, se ha develado un acuciante inquietud que atormentara a millones de argentinos hasta la fecha.
Qué lo pario, Mendieta.
sábado, 31 de mayo de 2008
Lo añejo del presente
No sé si será en virtud del tiempo que pasa, y de este efímero (cada vez más movedizo) presente, uno empieza a darse cuenta que el tiempo es un arroyo de llanura, que circula constante, sin prisa pero sin detenerse, con remansos y turbios remolinos que se ahondan.
Como una creciente, llena de barro, de basura y hojas, que avanza intransigente, ante la oposición de los objetos y las voluntades que no pueden con ella.
Y en este tránsito, aquellos presentes que dejamos atrás, en particular los lugares físicos, vistos hoy dan esa sensación de rancio, de antiguo, de húmedo olvido en algún altillo o placard desconchado y viejo.
En este contraste (entre el presente recordado y el presente visitado), percibimos el baldío que ya no es, la canchita que se asfaltó, la calesita que hace años no se recuesta en esta esquina, mareando el tiempo, provocándote el vértigo y la adrenalina.
Que será, entonces, de aquellas casas visitadas, de los lugares conocidos, de las caras que se sucedieron, una tras otra, desde mi llegada al mundo, desde mi amanecer.
Será lo añejo del hoy, será el pasado de este presente, lo que uno siente tan próximo, cada vez más, hoy, y mañana, y siempre.
Como una creciente, llena de barro, de basura y hojas, que avanza intransigente, ante la oposición de los objetos y las voluntades que no pueden con ella.
Y en este tránsito, aquellos presentes que dejamos atrás, en particular los lugares físicos, vistos hoy dan esa sensación de rancio, de antiguo, de húmedo olvido en algún altillo o placard desconchado y viejo.
En este contraste (entre el presente recordado y el presente visitado), percibimos el baldío que ya no es, la canchita que se asfaltó, la calesita que hace años no se recuesta en esta esquina, mareando el tiempo, provocándote el vértigo y la adrenalina.
Que será, entonces, de aquellas casas visitadas, de los lugares conocidos, de las caras que se sucedieron, una tras otra, desde mi llegada al mundo, desde mi amanecer.
Será lo añejo del hoy, será el pasado de este presente, lo que uno siente tan próximo, cada vez más, hoy, y mañana, y siempre.
viernes, 16 de mayo de 2008
No me vendas más...
No es que no quiera comprar: no quiero que me vendas más buzones.
Te compré el primero allá por 1983, cuando todavía creía que servían.
El segundo lo adquirí allá por 1986, y se lo llevó el Plan Austral.
El tercer y el cuarto los compré en combo, a pagar a plazos entre 1989 y 1991, con la promesa que desde la Rioja se hacían mejor (con aceite de jojoba).
El quinto vino en el '95, el sexto me cayó como al pasar en el '99, pero ya en el '94 te había señado uno (me prometiste que ibas a cambiar... y me cambiaste nomás).
El octavo (porque el del '94 fue el 7º entonces), me lo ofrecieron (y creí que ésta vez era cierto) en el 2001.
El noveno tenía que venir, y me lo fiaron hasta el 2003, donde lo pagué con intereses.
El décimo vino sólo (ya estábamos en familia...) para el 2007, y no se quiere acomodar con los otros: no hay una que le venga bien...!
Pero ya lo sabés.
Aprendí.
No te compro un buzón más.
Es más: si querés, te vendo (todavía los tengo guardados... Y NO ME OLVIDO!)
Te compré el primero allá por 1983, cuando todavía creía que servían.
El segundo lo adquirí allá por 1986, y se lo llevó el Plan Austral.
El tercer y el cuarto los compré en combo, a pagar a plazos entre 1989 y 1991, con la promesa que desde la Rioja se hacían mejor (con aceite de jojoba).
El quinto vino en el '95, el sexto me cayó como al pasar en el '99, pero ya en el '94 te había señado uno (me prometiste que ibas a cambiar... y me cambiaste nomás).
El octavo (porque el del '94 fue el 7º entonces), me lo ofrecieron (y creí que ésta vez era cierto) en el 2001.
El noveno tenía que venir, y me lo fiaron hasta el 2003, donde lo pagué con intereses.
El décimo vino sólo (ya estábamos en familia...) para el 2007, y no se quiere acomodar con los otros: no hay una que le venga bien...!
Pero ya lo sabés.
Aprendí.
No te compro un buzón más.
Es más: si querés, te vendo (todavía los tengo guardados... Y NO ME OLVIDO!)
viernes, 9 de mayo de 2008
"Venga a Bailar, Señora...!!!"
"Venga a Bailar, Señora...!" De esta manera convocaba Velazco Ferrero a las mujeres de la casa, a suscribirse a la fantasía que genera el baile: las luces, el protagonismo, la ilusión de la princesa que se saca el delantal y brilla, brilla como una luciérnaga... antes que la baje a la realidad un corte comercial de Aceite Patito.
"Let's Dance" decía David Bowie en los '80, en una década donde el baile era una actividad convocante y socialmente demostrativa, donde se marcaba (a lo Tony Manero, el Travolta de "Fiebre de Sábado por la Noche") la sensualidad puesta al servicio de una canción.
Hoy, la música que suena nos hace bailar... y no por un sueño.
Hace rato que comenzó el baile, y no nos queda otra que seguir dando vueltas a la pista, con la expectativa (como en el baile de las sillas) que cuando deje de sonar la música... nadie nos saque el lugar.
"Let's Dance" decía David Bowie en los '80, en una década donde el baile era una actividad convocante y socialmente demostrativa, donde se marcaba (a lo Tony Manero, el Travolta de "Fiebre de Sábado por la Noche") la sensualidad puesta al servicio de una canción.
Hoy, la música que suena nos hace bailar... y no por un sueño.
Hace rato que comenzó el baile, y no nos queda otra que seguir dando vueltas a la pista, con la expectativa (como en el baile de las sillas) que cuando deje de sonar la música... nadie nos saque el lugar.
miércoles, 7 de mayo de 2008
La Velocidad del Cambio (Que no es Cambiar la Velocidad...)
A caballo de un tren bala, la modernidad nos pasa por encima, y te sentís, más que un transeúnte de la vida, una cucaracha en el andén: existís sólo por la magnanimidad de los grandes, que no te pisan porque:
a) te tienen asco;
b) te tienen asco porque sos una cosa inmunda;
c) te tienen asco porque sos una cosa inmunda y negra;
d) te tienen asco porque sos una cosa inmunda, negra y pobre, a la cual no le pueden sacar ni un mango, ni los buenos modales (resabios de una época de aspiraciones, de movilidades sociales y del "si estudias, en este país se te abren las puertas...").
Las puertas las engrasan con guita, nene.
Las puertas de las oportunidades no se abren, nene: se voltean.
Nadie te regala nada, todo hay que rapiñarlo, forzarlo, pelearlo con los dientes afuera, garroneando los talones de la oportunidad hasta que largue algo para hincarle el diente.
Con tanto cambio veloz, los despiertos, los "avivados", sólo los preclaros hijos de puta pueden estar en la cresta de la ola, viendo bien qué cabeza es inodoro, y cuál peldaño.
Disculpen tanto optimismo; no sé muy bien qué es lo que tengo encima: si un pie, o mierda.
a) te tienen asco;
b) te tienen asco porque sos una cosa inmunda;
c) te tienen asco porque sos una cosa inmunda y negra;
d) te tienen asco porque sos una cosa inmunda, negra y pobre, a la cual no le pueden sacar ni un mango, ni los buenos modales (resabios de una época de aspiraciones, de movilidades sociales y del "si estudias, en este país se te abren las puertas...").
Las puertas las engrasan con guita, nene.
Las puertas de las oportunidades no se abren, nene: se voltean.
Nadie te regala nada, todo hay que rapiñarlo, forzarlo, pelearlo con los dientes afuera, garroneando los talones de la oportunidad hasta que largue algo para hincarle el diente.
Con tanto cambio veloz, los despiertos, los "avivados", sólo los preclaros hijos de puta pueden estar en la cresta de la ola, viendo bien qué cabeza es inodoro, y cuál peldaño.
Disculpen tanto optimismo; no sé muy bien qué es lo que tengo encima: si un pie, o mierda.
lunes, 5 de mayo de 2008
Lo pequeño es grande (y no es figurado)
Todos tus problemas financieros son grandes, hasta que le pasa algo a uno de tus seres queridos, y todo cambia de perspectiva.
Todos tus reclamos son impostergables, hasta que escuchás el llanto de un bebé.
Cuando te alojas en un hotel, todas tus exigencias son poco menos que derechos inalienables, hasta que una manito chiquita te tira del pantalón pidiendo "¿No tiene algo que me dé?".
La vida puesta detrás del cristal, y el cristal que te muestra, como en un increíble espectáculo, las riquezas y miserias de la condición humana, la amplitud de los sentimientos, la limitada visión que se tiene a veces de esta vida.
Que como en un juego de lentes (aumentando, disminuyendo) lo pequeño es grande, cuando queremos verlo.
Todos tus reclamos son impostergables, hasta que escuchás el llanto de un bebé.
Cuando te alojas en un hotel, todas tus exigencias son poco menos que derechos inalienables, hasta que una manito chiquita te tira del pantalón pidiendo "¿No tiene algo que me dé?".
La vida puesta detrás del cristal, y el cristal que te muestra, como en un increíble espectáculo, las riquezas y miserias de la condición humana, la amplitud de los sentimientos, la limitada visión que se tiene a veces de esta vida.
Que como en un juego de lentes (aumentando, disminuyendo) lo pequeño es grande, cuando queremos verlo.
sábado, 19 de abril de 2008
Nuevas Guerras...
El guerrero es un predador, siempre está en búsqueda de nuevas guerras, de nuevos enemigos que le den una razón de ser.
El pacifista en busca de eventos que conciliar, de una palabra tranquila, de una meditación.
Hoy se pelean nuevas guerras: desde la ecología, cada cual tiene un frente de batalla en su propia casa, en su oficina, en su familia y en la calle para evitar perder más batallas, para no desertar de esta guerra que se lleva al entorno que vivimos, al futuro que deseamos tener para nosotros y para nuestros descendientes.
Cada uno es un guerrero real (no virtual), y cada pequeño gesto (no gastar agua de más, economizar energía, utilizar recursos renovables) nos acerca más a la victoria.
Son nuevas guerras entonces, y los enemigos...
Los enemigos siguen siendo siempre los mismos.
El pacifista en busca de eventos que conciliar, de una palabra tranquila, de una meditación.
Hoy se pelean nuevas guerras: desde la ecología, cada cual tiene un frente de batalla en su propia casa, en su oficina, en su familia y en la calle para evitar perder más batallas, para no desertar de esta guerra que se lleva al entorno que vivimos, al futuro que deseamos tener para nosotros y para nuestros descendientes.
Cada uno es un guerrero real (no virtual), y cada pequeño gesto (no gastar agua de más, economizar energía, utilizar recursos renovables) nos acerca más a la victoria.
Son nuevas guerras entonces, y los enemigos...
Los enemigos siguen siendo siempre los mismos.
jueves, 17 de abril de 2008
Entrañables Entrañas
¿Cómo puede ser impersonal este pedazo de plástico que titila, frente a mí, si me está trayendo el mensaje de un amigo desde el otro lado del mundo?
¿Cuán frío es este celular, que me pone en contacto con mis hijas cuando estoy lejos de casa, en medio de la nada, extrañando?
Las entrañas de la tecnología nos enrrollan como una red, y uno se deja atrapar.
Un sms de La Plata (hola Ariel) o de Bahía Blanca (hola Branko) y una voz en la radio le acercan a Polo mensajes de un pasado.
Estoy asombrado de tanta calidez en medio del hielo de lo impersonal, de tantas emociones atadas a una pantalla iluminada, a una tarifa plana, a un teclado siempre lerdo a la hora de transcribir lo que pasa por el corazón.
Qué alegría saber que la distancia es algo tan virtual como este vehículo, y los siento tan cerca, como siempre, como nunca, aunque el tiempo se empeñe en separarnos.
¿Cuán frío es este celular, que me pone en contacto con mis hijas cuando estoy lejos de casa, en medio de la nada, extrañando?
Las entrañas de la tecnología nos enrrollan como una red, y uno se deja atrapar.
Un sms de La Plata (hola Ariel) o de Bahía Blanca (hola Branko) y una voz en la radio le acercan a Polo mensajes de un pasado.
Estoy asombrado de tanta calidez en medio del hielo de lo impersonal, de tantas emociones atadas a una pantalla iluminada, a una tarifa plana, a un teclado siempre lerdo a la hora de transcribir lo que pasa por el corazón.
Qué alegría saber que la distancia es algo tan virtual como este vehículo, y los siento tan cerca, como siempre, como nunca, aunque el tiempo se empeñe en separarnos.
sábado, 29 de marzo de 2008
Mensajes en los Sueños
Cuando uno es crédulo, cualquier opinión avalada tras un nombre exótico y una presencia equiparable a un viejo nido de urracas (lleno de brillos y plumas), puede dar fé que el futuro no sólo existe, sino que "ciertas personas" pueden vislumbrarlos. Uno de los mundos donde siempre se pensó que coexistían sin tiempos nuestras realidades (presentes, pasadas y futuras) es el de los sueños, donde nuestra conciencia libera sus alas, y trasmuta (para nuestro bien y conveniencia) lo que nos pasa... o lo que nos pasará.
Ésto lo digo porque el fenómeno de "dèja bu" (donde uno imagina, o cree conocer por ciertos signos visibles, situaciones o momentos, los pasos previos que marcará el destino) ha sido conocido por mí desde antes de mi adolescencia, aunque no creyera en él. Todo mi raciocinio se opone, por supuesto, pero he aprendido a "dejar paso" a estas señales, y "modificar" (si así me conviene) el futuro que sé que va a venir, porque lo he visto en mis sueños.
No es un tema menor: muchos piensan que tengo "buena suerte" o "instinto", pero es la primera vez que nombro esta facultad de poder ver, de manera involuntaria y aleatoria, lo que pasará en ciertos momentos de mi vida.
He tenido sueños que se han anticipado más de seis, siete años, a la llegada del presente.
También ha habido sueños fallidos, que anticipaban catástrofes, y sólo eran tormentas en vasos de agua.
No lo entiendo, y el conflicto entre mi parte racional y mi contraparte onírica-anticipatoria me lleva a un pensamiento capital: me habré pasado la vida dormido, o sueño que estoy despierto?
Ésto lo digo porque el fenómeno de "dèja bu" (donde uno imagina, o cree conocer por ciertos signos visibles, situaciones o momentos, los pasos previos que marcará el destino) ha sido conocido por mí desde antes de mi adolescencia, aunque no creyera en él. Todo mi raciocinio se opone, por supuesto, pero he aprendido a "dejar paso" a estas señales, y "modificar" (si así me conviene) el futuro que sé que va a venir, porque lo he visto en mis sueños.
No es un tema menor: muchos piensan que tengo "buena suerte" o "instinto", pero es la primera vez que nombro esta facultad de poder ver, de manera involuntaria y aleatoria, lo que pasará en ciertos momentos de mi vida.
He tenido sueños que se han anticipado más de seis, siete años, a la llegada del presente.
También ha habido sueños fallidos, que anticipaban catástrofes, y sólo eran tormentas en vasos de agua.
No lo entiendo, y el conflicto entre mi parte racional y mi contraparte onírica-anticipatoria me lleva a un pensamiento capital: me habré pasado la vida dormido, o sueño que estoy despierto?
miércoles, 26 de marzo de 2008
Mejor ser, que parecer...
Ideas que se aglutinan en la vorágine. Adrenalina. Sudor y ansiedad. Respiración agitada. El corazón golpea como un tambor en el pecho (tum, tum, tum, tum). Es una verdadera avalancha de emociones que se junta, como un nudo en la garganta, que atenaza y frustra, que te dá impotencia.
Como cuando en el '91 (Vivi, te acordás?) nos quisieron cerrar el ISET Nº 18, allá en Rosario, donde estudiamos Locución, y salimos con las ganas aterradas de dejarnos sin estudios, con el esfuerzo que significaba para nosotros, y la bronca maneada por algunos turros profesionales que querían eliminar los recursos educativos para la clase media.
Salir al salón del Instituto, y frente a todos, gritar que teníamos que estar brazo con brazo, firmes, para evitar el cierre.
Ser la voz de los que querían hablar en esos momentos (sólo por tener este vozarrón estentóreo, solo por no tener miedo a los otros, a los de enfrente, por querer salir del capullo, crisálida al fin) me hacía creer en una incruenta revolución de las ideas, en la comunidad del pensamiento, en la alineación de las voluntades en pos de un fin común.
Fin común fue: si bien salvamos al ISET Nº 18, el Turco infame nos borró con un decreto de necedad y turgencia el honor de ser profesionales de la Locución.
Bue, el honor está. Lo que se fue es la chapa, nada más.
Que es mucho mejor ser, que parecer.
Como cuando en el '91 (Vivi, te acordás?) nos quisieron cerrar el ISET Nº 18, allá en Rosario, donde estudiamos Locución, y salimos con las ganas aterradas de dejarnos sin estudios, con el esfuerzo que significaba para nosotros, y la bronca maneada por algunos turros profesionales que querían eliminar los recursos educativos para la clase media.
Salir al salón del Instituto, y frente a todos, gritar que teníamos que estar brazo con brazo, firmes, para evitar el cierre.
Ser la voz de los que querían hablar en esos momentos (sólo por tener este vozarrón estentóreo, solo por no tener miedo a los otros, a los de enfrente, por querer salir del capullo, crisálida al fin) me hacía creer en una incruenta revolución de las ideas, en la comunidad del pensamiento, en la alineación de las voluntades en pos de un fin común.
Fin común fue: si bien salvamos al ISET Nº 18, el Turco infame nos borró con un decreto de necedad y turgencia el honor de ser profesionales de la Locución.
Bue, el honor está. Lo que se fue es la chapa, nada más.
Que es mucho mejor ser, que parecer.
Dolores de Parto...
Como nunca, asistimos a tiempos de parto.
Hay movimientos de fondo, hay acción, hay dolor y sufrimiento.
Pero también hay esperanza, y debería haber respeto para confrontar ideas, no personas.
"Brutos! Las ideas no se matan..." dijo Sarmiento, alguien que jamás fue (o será) santo de mi devoción...
Las ideas no se matan, la gente sí, éso se entendió en Argentina desde hace más de 30 años, y hoy parece que tiene plena vigencia.
El escenario cambia, la obra parece parecida.
Los actores se actualizan, pero la sensación de "dèja vú", de reconocer el pasado en este presente, nos hace sentir como en el viejo cine de barrio, viendo la misma peli que cuando éramos chicos.
"Cinema Paradiso"... ¿encontraremos algo en las ruinas del explendor?
No tengo miedo de los cambios, de las novedades: tengo temor a los males conocidos, a las recetas usadas, a las experiencias gastadas y refritas, disfrazadas de putas nuevas.
No tengo miedo por mi, sino por los que vendrán.
Hay movimientos de fondo, hay acción, hay dolor y sufrimiento.
Pero también hay esperanza, y debería haber respeto para confrontar ideas, no personas.
"Brutos! Las ideas no se matan..." dijo Sarmiento, alguien que jamás fue (o será) santo de mi devoción...
Las ideas no se matan, la gente sí, éso se entendió en Argentina desde hace más de 30 años, y hoy parece que tiene plena vigencia.
El escenario cambia, la obra parece parecida.
Los actores se actualizan, pero la sensación de "dèja vú", de reconocer el pasado en este presente, nos hace sentir como en el viejo cine de barrio, viendo la misma peli que cuando éramos chicos.
"Cinema Paradiso"... ¿encontraremos algo en las ruinas del explendor?
No tengo miedo de los cambios, de las novedades: tengo temor a los males conocidos, a las recetas usadas, a las experiencias gastadas y refritas, disfrazadas de putas nuevas.
No tengo miedo por mi, sino por los que vendrán.
martes, 25 de marzo de 2008
Al aire
Para quienes estamos en el medio radial, estar "al aire" no es solo una gran satisfacción: también es un lienzo vacío, una inspiración grande con ganas de seguir atropellando, el instante previo al orgasmo comunicacional, el ladrillito base del puente anímico insustancial con los oyentes, con los amigos que en la negrura del fondo del estudio nos escuchan con proverbial paciencia, como hablando al agua del mar en plena noche.
Es un salto, además; es tomar envión y largarte, y que te sostengan, te agarren y mantengan, barrilete, suelto y atado, coleando alegre, entre músicas, silencios, palabras y enormidades.
Qué difícil es explicarte todo lo que siento cuando estoy al aire.
Porque cuanto estoy al aire, soy pájaro.
Ave de presa y gorrión, pájaro en mano o volando, el aire todo lo permite, porque es libertad.
"El aire es libre, el aire es de todos" decíamos de chicos, en broma y cargosos.
Que siga siendo esa brisa fresca, esa ilusión frente al micrófono, de los últimos 20 años.
Es un salto, además; es tomar envión y largarte, y que te sostengan, te agarren y mantengan, barrilete, suelto y atado, coleando alegre, entre músicas, silencios, palabras y enormidades.
Qué difícil es explicarte todo lo que siento cuando estoy al aire.
Porque cuanto estoy al aire, soy pájaro.
Ave de presa y gorrión, pájaro en mano o volando, el aire todo lo permite, porque es libertad.
"El aire es libre, el aire es de todos" decíamos de chicos, en broma y cargosos.
Que siga siendo esa brisa fresca, esa ilusión frente al micrófono, de los últimos 20 años.
Gracias, muchas gracias
Me siento acreedor de tanta amistad, que me rebalsan las ganas.
Estoy hinchado (más allá de los kilos y los añitos del "dolce far niente"...) de tanto orgullo por su cariño.
Son caricias tan lindas las que se reciben en el corazón, que dan ese calorcito especial, parecido al de una siesta que recuerdo de chico, como esos momentos perfectos que suelen haber, de tanto en tanto, en nuestras vidas, si tenemos la precaución de vivirlas atentos no sólo al camino, sino también a los carteles de los costados.
Muri: me pedías más de mis recuerdos de Rosario, ya llegarán.
Martín: más allá de los lazos de la sangre, te cuento en la lista de los amigos entrañables, y lo sabés.
Guillermo: nuestro común Dios en 220 y 380 w nos permitió confluir en esta etapa de nuestras existencias, que si nos encontrábamos antes... Fáh!
Son estas cosas las que me mueven a la gratitud.
Las que alientan a la mirada cuando subimos la cuesta, y todavía falta...
Estoy hinchado (más allá de los kilos y los añitos del "dolce far niente"...) de tanto orgullo por su cariño.
Son caricias tan lindas las que se reciben en el corazón, que dan ese calorcito especial, parecido al de una siesta que recuerdo de chico, como esos momentos perfectos que suelen haber, de tanto en tanto, en nuestras vidas, si tenemos la precaución de vivirlas atentos no sólo al camino, sino también a los carteles de los costados.
Muri: me pedías más de mis recuerdos de Rosario, ya llegarán.
Martín: más allá de los lazos de la sangre, te cuento en la lista de los amigos entrañables, y lo sabés.
Guillermo: nuestro común Dios en 220 y 380 w nos permitió confluir en esta etapa de nuestras existencias, que si nos encontrábamos antes... Fáh!
Son estas cosas las que me mueven a la gratitud.
Las que alientan a la mirada cuando subimos la cuesta, y todavía falta...
Su pregunta no molesta
Cuando vas a algún local, donde la empleada que te va a atender tiene menos ganas de verte, y que está pensando lo bien que se va a sentir cuando te vayas (no sin antes gastar todo lo que puedas, para engrosar su comisión y sueldo), y ves un cartel que dice: "Su pregunta no molesta"... realmente te pensás que será cierto?
Si llegás a una ciudad nueva, que no conocés, y te dirigís a la Oficina de Turismo (o Informes, o lo que sea), arribando a la hora del almuerzo (o del desayuno, o de la merienda, porque parece que la atención pública genera un famélico estado de insoportable hambre), te parece que ese mismo cartel tiene algo que ver con las torvas intenciones que expresa en su candente mirada de ogro esa señora mayor de guardapolvo desvaído y tosco?
"Su pregunta no molesta" debería ser cambiado a "Si quiere preguntar algo estúpido, piénselo dos veces. Si persiste, recuerde que existe la eutanasia inducida."
Tengo la secreta esperanza de una epidemia que elimine a los malos empleados, a las vistosas (aunque inútiles) dependientas de comercios, a la gente infame, a los incapaces de voluntad, a los mala leches, y deje solo a los y las voluntariosos / voluntariosas en la tierra.
Pero, sueños son sueños, y creo entender que algunos desearán lo mismo conmigo.
Que les recontra, por las dudas.
Si llegás a una ciudad nueva, que no conocés, y te dirigís a la Oficina de Turismo (o Informes, o lo que sea), arribando a la hora del almuerzo (o del desayuno, o de la merienda, porque parece que la atención pública genera un famélico estado de insoportable hambre), te parece que ese mismo cartel tiene algo que ver con las torvas intenciones que expresa en su candente mirada de ogro esa señora mayor de guardapolvo desvaído y tosco?
"Su pregunta no molesta" debería ser cambiado a "Si quiere preguntar algo estúpido, piénselo dos veces. Si persiste, recuerde que existe la eutanasia inducida."
Tengo la secreta esperanza de una epidemia que elimine a los malos empleados, a las vistosas (aunque inútiles) dependientas de comercios, a la gente infame, a los incapaces de voluntad, a los mala leches, y deje solo a los y las voluntariosos / voluntariosas en la tierra.
Pero, sueños son sueños, y creo entender que algunos desearán lo mismo conmigo.
Que les recontra, por las dudas.
Aprenda a vivir en 12 pasos
Ejercicio:
1) En la posición que lo haya dejado la vida, fíjese un frente (o un Norte, si es adepto a los Puntos Cardinales);
2) Una vez que tiene una dirección en la vida, avance.
3) Si piensa que la dirección elegida es la equivocada (el cardúmen viene de frente, lo miran como bicho raro, y otras señales similares) piense, y si cree estar en la segura, no desista.
4) Si la seguridad no es mucha, dese otra chance para pensar si persevera en el mismo camino (a ver si le pasa como en las filas del supermercado, que donde se cruza de la fila lenta a la que le parece más rápida... la suya avanza).
5) Si está seguro en dejar el camino, abandónelo sin culpas: la vida no se presta, no se alquila, es suya, y de nadie más.
6) Bien, una vez que encontró el camino... camine! Nadie lo va a hacer por usted.
7) Imagínese la meta cada tanto: le dará un plus de ilusiones para avanzar por medio de las piedras y las malezas que encontrará en su camino (Ah, pensaba que no las iba a encontrar? JÁ!)
8) Cuando las cosas vayan bien, sea como la hormiga: guarde, guarde para cuando no haya. Qué guardar? Recuerdos, alegrías, pasiones, amigos, sinsabores, paisajes, todo sirve y tiene su lugar en la alforja del corazón.
9) El camino recorrido se hace más fácil acompañado (no hace falta que aclare, no?)
10) Sólo fueron 10 pasos. Ahora te faltan los 186.000.000.000 millones de pasos hasta llegar al final de tu vida, donde te darás cuenta qué pelotudez representan estos mensajes de autoayuda y revelacíón. Conclusión: no hay fórmulas para vivir, ni decálogos (ni dodecálogos, puaj, que difícil).
11) La única manera de seguir 12 pasos es en un programa de desintoxicación, palurdo.
12) Ah, bueno, hemos sido muchos más que 2... A qué clínica fuiste vos?
1) En la posición que lo haya dejado la vida, fíjese un frente (o un Norte, si es adepto a los Puntos Cardinales);
2) Una vez que tiene una dirección en la vida, avance.
3) Si piensa que la dirección elegida es la equivocada (el cardúmen viene de frente, lo miran como bicho raro, y otras señales similares) piense, y si cree estar en la segura, no desista.
4) Si la seguridad no es mucha, dese otra chance para pensar si persevera en el mismo camino (a ver si le pasa como en las filas del supermercado, que donde se cruza de la fila lenta a la que le parece más rápida... la suya avanza).
5) Si está seguro en dejar el camino, abandónelo sin culpas: la vida no se presta, no se alquila, es suya, y de nadie más.
6) Bien, una vez que encontró el camino... camine! Nadie lo va a hacer por usted.
7) Imagínese la meta cada tanto: le dará un plus de ilusiones para avanzar por medio de las piedras y las malezas que encontrará en su camino (Ah, pensaba que no las iba a encontrar? JÁ!)
8) Cuando las cosas vayan bien, sea como la hormiga: guarde, guarde para cuando no haya. Qué guardar? Recuerdos, alegrías, pasiones, amigos, sinsabores, paisajes, todo sirve y tiene su lugar en la alforja del corazón.
9) El camino recorrido se hace más fácil acompañado (no hace falta que aclare, no?)
10) Sólo fueron 10 pasos. Ahora te faltan los 186.000.000.000 millones de pasos hasta llegar al final de tu vida, donde te darás cuenta qué pelotudez representan estos mensajes de autoayuda y revelacíón. Conclusión: no hay fórmulas para vivir, ni decálogos (ni dodecálogos, puaj, que difícil).
11) La única manera de seguir 12 pasos es en un programa de desintoxicación, palurdo.
12) Ah, bueno, hemos sido muchos más que 2... A qué clínica fuiste vos?
sábado, 22 de marzo de 2008
Juegos
Es sólo un juego de palabras.
Especialmente para aquellos que hacemos de las palabras nuestro modo de vida.
En mi caso, doblemente, ya que no sólo las pronuncio (soy locutor) sino que las conjugo, mezclo y administro alegremente en un lienzo virtual o prosaico (como periodista).
En todos estos casos, me siento trapecista de los renglones, saltimbaqui de la locución, acróbata de los neologismos, entusiasta explorador de diccionarios y novelas, opúsculos y cuentos, poemas y boletos de colectivo, prospectos de remedios y anuncios callejeros.
Desde chico asisto a esta ansia de leer y comunicar.
Será por éso que tomo todo como un juego.
Como un juego de palabras.
Especialmente para aquellos que hacemos de las palabras nuestro modo de vida.
En mi caso, doblemente, ya que no sólo las pronuncio (soy locutor) sino que las conjugo, mezclo y administro alegremente en un lienzo virtual o prosaico (como periodista).
En todos estos casos, me siento trapecista de los renglones, saltimbaqui de la locución, acróbata de los neologismos, entusiasta explorador de diccionarios y novelas, opúsculos y cuentos, poemas y boletos de colectivo, prospectos de remedios y anuncios callejeros.
Desde chico asisto a esta ansia de leer y comunicar.
Será por éso que tomo todo como un juego.
Como un juego de palabras.
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