"Venga a Bailar, Señora...!" De esta manera convocaba Velazco Ferrero a las mujeres de la casa, a suscribirse a la fantasía que genera el baile: las luces, el protagonismo, la ilusión de la princesa que se saca el delantal y brilla, brilla como una luciérnaga... antes que la baje a la realidad un corte comercial de Aceite Patito.
"Let's Dance" decía David Bowie en los '80, en una década donde el baile era una actividad convocante y socialmente demostrativa, donde se marcaba (a lo Tony Manero, el Travolta de "Fiebre de Sábado por la Noche") la sensualidad puesta al servicio de una canción.
Hoy, la música que suena nos hace bailar... y no por un sueño.
Hace rato que comenzó el baile, y no nos queda otra que seguir dando vueltas a la pista, con la expectativa (como en el baile de las sillas) que cuando deje de sonar la música... nadie nos saque el lugar.
viernes, 9 de mayo de 2008
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