lunes, 30 de junio de 2008

"Nos veremos otra vez..."

Como decía el tema de Lebón, nos veremos otra vez.
"Nos estamos viendo!" siempre decimos, aunque sepamos que pasaremos días, meses, años antes de vernos.
A veces no es el "verse" físico: es nomás el pensarse, visualizarse a la distancia, imaginar al otro como si estuviera junto a nosotros.
Entre los que nos está juntando Viviana, entre los sobrevivientes del ISET Nº 18 "20 de Junio", la primera promoción de Locutores Nacionales de la ciudad de Rosario, tenemos esa alegría del reencuentro, esa sensación de adrenalina manejada y hormiguitas en el estómago cada vez que llega un nuevo mail, esperando ver dónde nos dejó la vida.
Pucha, que 15 años son un montón de tiempo.
Qué mentira ésa del tango, "que 20 años no es nada".
No lo serán si no te pasó nada en 20 años.
Pero si viviste, ¿cuánta gente conociste, cuántas manos estrechaste, cuántos labios besaste, cuántas promesas y certezas, juramentos y alianzas, han pasado por tu vida, con gloria o con pena?
15 años es un montón de tiempo, chicos.
(Y ya decirnos "chicos" es abusar del tiempo).

jueves, 26 de junio de 2008

Objeto, persona, remitente

Saludos, saudades, recuerdos.
Composición Tema (2 puntos) "La Vaca"; lugares comunes, chistes que se entienden.
Si te reís, es con vos, no de vos.
Las chicas buenas nunca se portan mal, ni siquiera cuando tienen ganas.
Los chicos buenos no se ensucian, ni siquiera cuando hace falta.
Mirás fotos, y se te pone la garganta hecha un nudo.
Te levantás de noche, y no reconocés al tipo que le afeitas la barba en el espejo.
Sos proveedor, consejero, confidente, hinchapelota, el amor de la vida, y el salame de... (completar condición civil).
Somos, además de ser y respirar, objetos, personas, remitentes y destinatarios de amores, odios, cartas y desencuentros.
De noticias y secretos, de conocimiento e bruta ignorancia.
Pero sabemos que somos.
¿Es bueno, no?

miércoles, 18 de junio de 2008

Una apuesta

Apueste: la vida es juego.
Es quedar suspendido, a la volundad de azar, a la espera de una decisión que no nos pertenece, abandonándonos al otro, o a la nada.
Creyendo que algo determina el futuro, y nosotros con nuestras acciones, podemos modificarlos (siempre recuerdo el cuento de Borges sobre la Loteria Babilónica), avanzamos por la vida, sin tener verdadera conciencia del "libre albedrío", de no sabernos dueños de cada acción y sus consecuencias, pensando que todo tiene un sino mágico, un destino que va más allá de nuestras presunciones.
¿Y qué apostamos, sino tenemos más que tiempo, y vida, y más tiempo (finito, escaso, pobre tiempo)?
Al fin y al cabo, si el tiempo es dinero, no dejamos de "timbear": de jugarnos la fichita de dos pesos, de las cabezas, los 10 y los premios, de la Nacional, la Bonaerense y Montevideo, de seguir en los números aleatorios y perplejos las alternativas que nos cambian la vida: pasar de ser "un triste pelagatos" a "ese culón que ganó la lotería".

martes, 10 de junio de 2008

El incendio más grande del mundo

Todo comenzó como un pequeño fuego.
Casi amigable, delicado a punto que una brisa fuerte lo podría apagar, deliciosamente hipnótico como todos los fuegos, convocando alrededor de las brasas y las llamas.
Imperceptiblemente, comenzó a avivarse, y tomó los pastos cercanos, lamió los troncos secos, las briznas de hierba, la fragante turba, las hojas caídas, los alrededores.
Luego siguió con las prendas sueltas, los muebles cercanos y caídos en esta huída del cálido pavor, las vigas de la casa mientras el humo pugna por salir desde las ventanas, a través de cada hueco posible o creado por la voracidad del fuego.
Y de repente una explosión, un espasmo en el aire, una violenta pulsión por abarcar todos los espacios, todos, aturdiendo y atravezando la cercanía, mientras el humo negro y espeso quemó el caucho, la goma, el plástico, la basura, y el olor dulcemente repugnante y vomitivo de la carne quemada imprime su impronta en nuestro olfato.
Y nadie pudo detenerlo. Se quemaron tus intenciones, los futuros posibles, las alternativas, las ganas y las pasiones (ésas se quemaron temprano), las mías y las otras, todos y todas, ya sin vuelta, se quemaron.
Y no quedaron ni lágrimas para lamentar (el calor las llevó también), nada queda ni quedará sobre la tierra yerma, sobre este paraíso perdido de cenizas y rescoldos.
Así fue el incendio más grande del mundo, que comenzó mi amor por vos.

viernes, 6 de junio de 2008

Falsas Citas

Una investigación médica argentina (de reciente data) ha comprobado la condición venenosa y mortal de la tradicional combinación "sandia con vino". Luego de una profusa ingesta de esta fruta (pronunciada "sándia", de acuerdo al dialecto local) a la sombra de los árboles, los científicos (provenientes de la Universidad Nacional y Popular de la Nueva Argentina, dependiente del Ministerio del Exterior y Culto) se abocaron a la riesgosa tarea de aliviar la carga de dos bidones de vino patero de la isla.
Tras el ingreso del líquido brebaje, las primeras impresiones fueron "Está caliente..." (en relación a la temperatura del vino); "está espeso..." (por la calidad del caldo vinoso); y finalmente "está frito!" (por la constatación in situ del óbito de uno de los investigadores, ipso facto).
Con esta determinante prueba científica, siguiendo los más estrictos protocolos de investigación, se ha develado un acuciante inquietud que atormentara a millones de argentinos hasta la fecha.
Qué lo pario, Mendieta.