martes, 9 de septiembre de 2008

Compañeros de la vida

Nuestros compañeros, los que comparten esta calle, comen en Puerto Madero con tenedores de U$D 200.-, y cenan en la Villa 31 entre cartones.
Nuestros compañeros, los que viajan en esta vida con nosotros, toman vino de cajita, y fuman Dunhill.
Ellos, los que corren en pos de sueños, trabajan para vivir y viven para trabajar.
Los preciados amigos, los de arriba y los abajo, tienen anhelos, deseos, pérdidas y ganancias, cada cual en su mundo, cada cual en su horizonte.
Nuestros amados compañeros de barco, los que le pagan a Caronte por el viaje, están desnudos y fríos, tiesos como una tabla, sin vida en una morgue.
Y son más iguales que nunca.
Aunque uno se vaya en ataúd, y tenga deudos y herencias, y el otro deje el ejemplo, el carro y la necesidad.