viernes, 19 de diciembre de 2008

Felices Fiestas (y me pongo serio...)

No se nos va a escapar un lagrimón, no.
No será por falta de ocasión, porque para fin de año, Navidades y otras yerbas, siempre hay motivos para recordar y ponerse meláncolico, amargarse con la familia y/o familiares cercanos-lejanos-políticos (táchese lo que no corresponda), y siempre nos brota la "mostaza".
Las Fiestas son un momento del año que nos duele en el bolsillo, pero además nos representa cierres, culminación, intentos frustrados, anhelos, y ganas inconfesas.
Pero, fundamentalmente, son un momento para no estar solo.
Es muy duro pasar las Fiestas solo, y brindar con el espejo, entre velas y turrones intactos.
Lo digo por experiencia.
Por éso, si hoy todavía te dura la calentura, la bronca, la murria, o como carajo quieras llamarlo, amigate con los tuyos, amigate con la vida, con la injusticia, con lo que odies, y dale una chance, una esperanza.
Un cheque en blanco, pagadero el año próximo.
Como si hiciéramos "borrón, y cuenta nueva".
Aunque las cuentas, entre el Debe y el Haber, siempre algo nos dejan de más (o de menos), vamos a confiar en los otros, y a permitirnos soñar en un mundo diferente.
Total, en unos días todos vuelven a garcar como de costumbre... pero, ¿quién te quita la tregua?

lunes, 15 de diciembre de 2008

Sabiduría Urbana Pericriolla

Soy reiterativo: ya lo sé.
Pero en este recupero de la memoria colectiva que emprendí, Ustedes me dirán...
1) ¿Nunca utilizaron telarañas para cicatrizar las heridas, cuando eran chicos?
2) ¿Los "empachos" (atracones y digestión lenta) no se los curaban "de palabra" y con la cinta roja, midiendo y rezando alguna vieja del barrio?
3) La misma señora, seguramente, con un plato hondo lleno de aceite, nos decía muy seriamente (al formarse unos círculos concéntricos dentro del plato): "Vos estás ojeado"...
4) O sino, bostezos mediantes, confirmaban este diagnóstico, corriendo las madres a ponernos una cintita roja con un pedacito de coral para protegernos del "mal de ojo".
5) ¿Y las panzas de sapo para curar dolores de muelas?
6) ¿Y los tés, y los menjunjes, y los apliques, y las cataplasmas?
Parte de esa sabiduría urbana casi criolla venía de la experiencia, de los prejuicios, del conocimiento (y del desconocimiento del conocimiento académico, además) y se multiplicaban ante los ojos asombrados de quienes, siendo niños, éramos "pacientes" también...en todos los sentidos de la palabra.
Hoy, que nos atravezó la era de la información, que todo está al alcance del mouse...siguen vigentes estas mismas recetas, tal como la escuchamos de la abuela.