domingo, 20 de julio de 2008

A mis amigos (dixit Alberto Cortés...)

A los que les adeudo la ternura, y también alguna gauchada a la espera de devolución (en algún momento llegará).
A los que me acerca el afecto, y me sobreponen la distancia.
A los que me quieren bien, y a los que me respetan.
A los que no nombro, y que están allí siempre, en mi memoria.
A los presentes, a los vivos y a los muertos.
A los ausentes con aviso, y a los que se olvidaron de anunciarse.
A los que te caen a la búsqueda del mate, que se arma al toque, sin otra razón (o sólo por esa razón, por estar).
A los que recuerdan tus gustos y preferencias, y a los que nunca se enterarán.
A todos, los que siguen en el camino, y a los que dejé en la banquina, o en el tiempo.
Muchas gracias por regalarme (y permitir devolverles) su amistad.
Gracias.

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